
Una hora antes de irse a dormir, tómese un baño relajante de hierbas con aceites esenciales. Apague el teléfono y métase temprano bajo las sabanas, con unas cuantas revistas para la salud y de ejercicios para que así se inspire para el día siguiente. Cuando despierte, empiece el día con un sauna facial. Ponga agua a hervir, llene su lavamanos con el agua y añádale unas cuatro o cinco gotas de aceites esenciales clarificantes como la enebrina, el petitgrain o la lavanda. Ponga su cabeza debajo de una toalla, inclínese hacia delante sobre el lavamanos, respire y aléjese.




