
No siempre somos concientes de la importancia e impacto que brindan a nuestro rostro y a nuestra mirada un par de pestañas negras, arqueadas o espesas. Unas pestañas ralas o descoloridas restan vitalidad a nuestra mirada, podemos poseer ojos turquesa como el mar del caribe, o negros como el ala de un cuervo, pero si nos falta ese acento negro y brillante que los realce. Pueden pasar desapercibidos.
Es por esto que nuestras prioridades, si de pestañas estamos hablando, es tratar de conseguir el máximo espesor y vitalidad. Su ubicación estratégica sobre la delicada piel de los parpados y los ojos, requiere indefectible tratamientos suaves y de tipo hipoalérgico, para no poner en riesgo la vista por eso todas las soluciones deben adaptarse primero a las circunstancias de extrema sensibilidad que las rodean.